Un fantasma vuelve a recorrer el mundo, aunque no sea el que anunciaba aquel viejo manifiesto del siglo XIX, y Pablo Stefanoni analiza en «Un fantasma recorre el mundo» el funcionamiento de una nueva maquinaria reaccionaria que atraviesa fronteras y que encuentra en las redes, en los algoritmos y en la polarización instrumentos extraordinarios de expansión. No se trata de un fenómeno aislado ni de una anomalía pasajera, sino de un clima de época que se expresa con matices propios en cada país.

Alemania merece una atención especial, porque AfD, una fuerza de extrema derecha, obtuvo el segundo lugar en las elecciones federales de 2025 y continúa creciendo. Todavía más preocupante resulta su vinculación con sectores del trumpismo estadounidense: el vicepresidente JD Vance llegó a cuestionar en suelo alemán el «cordón sanitario» que los partidos democráticos sostienen frente a AfD. Nada de esto significa que estemos nuevamente en 1933, significa que debemos recordar por qué 1933 pudo ocurrir.
Nada de esto significa que estemos nuevamente en 1933, significa que debemos recordar por qué 1933 pudo ocurrir.
Hannah Arendt explicó en «Los orígenes del totalitarismo» que los autoritarismos no aparecen de repente, sino que crecen sobre sociedades polarizadas, instituciones debilitadas, propaganda, dogmatismos y, fundamentalmente, sobre la transformación del adversario político en enemigo. Allí comienza la distopía autoritaria, cuando una fuerza pretende poseer toda la verdad y considera ilegítimo a quien piensa distinto, y cuando el desacuerdo deja de ser parte del juego democrático para convertirse en una amenaza que conviene suprimir. La democracia rara vez muere de un solo golpe, se erosiona antes en el lenguaje, en los gestos y en el modo en que nos referimos a quienes no piensan como nosotros.
La democracia rara vez muere de un solo golpe, se erosiona antes en el lenguaje, en los gestos y en el modo en que nos referimos a quienes no piensan como nosotros.
La historia no necesariamente se repite, pero advierte, y esa advertencia interpela nuestra práctica política cotidiana —en el Congreso, en las redes y en cada conversación pública—. Cuando una sociedad descubre demasiado tarde que ha cruzado ciertos límites, regresar puede resultar infinitamente más difícil. Sostener que el otro es un adversario legítimo, y no un enemigo a destruir, quizás sea la tarea más silenciosa y más urgente que tenemos por delante.
Sostener que el otro es un adversario legítimo, y no un enemigo a destruir, quizás sea la tarea más silenciosa y más urgente que tenemos por delante.
Noel Eugenio Breard – Senador Provincial – UCR Corrientes
Deja una respuesta