
El presidente Javier Milei afirmó que el Gobierno dispone de unos USD 70.000 millones para enfrentar una eventual corrida cambiaria, con la intención de transmitir fortaleza y advertir al mercado que existe suficiente «poder de fuego». Sin embargo, en economía, una demostración excesiva de fortaleza puede terminar revelando dónde se encuentra la debilidad.
En economía, una demostración excesiva de fortaleza puede terminar revelando dónde se encuentra la debilidad.
La metáfora de la falla de San Andrés, en California, resulta apropiada porque todos saben que existe y que puede producir un gran terremoto, por eso se construyen edificios resistentes y existen protocolos de emergencia. Pero sería inquietante que las autoridades anunciaran reiteradamente cuántos recursos tienen para enfrentar el próximo terremoto, porque la pregunta surgiría inmediatamente: ¿por qué están hablando ahora de eso?
Existe, además, un correlato que vuelve más delicada la señal, ya que durante 2026 y 2027 la Argentina enfrenta vencimientos de deuda por casi USD 45.000 millones, incluyendo capital e intereses de compromisos con el FMI, otros organismos internacionales y otros acreedores. El ministro Luis Caputo ha señalado como herramientas para afrontarlos el rollover, nuevos préstamos, operaciones financieras y otras fuentes de financiamiento, es decir, una parte sustancial de la estrategia depende no solamente de recursos propios, sino también de que terceros estén dispuestos a refinanciar, prestar o renovar vencimientos.
Los dos mensajes buscan construir confianza, pero juntos pueden producir el efecto contrario: por un lado, se anuncia un enorme arsenal para resistir una eventual corrida; por otro, se reconoce que obligaciones futuras importantes requieren mantener abierto el acceso al financiamiento. Ahí aparece la verdadera vulnerabilidad: cuando la estabilidad depende simultáneamente de conservar reservas, refinanciar deuda y mantener la confianza de terceros, cualquier deterioro de las expectativas puede hacer que esos problemas se retroalimenten.
Cuando la estabilidad depende simultáneamente de conservar reservas, refinanciar deuda y mantener la confianza de terceros, cualquier deterioro de las expectativas puede hacer que esos problemas se retroalimenten.
Esto no significa que la tormenta perfecta vaya a producirse, sino que existen condiciones que aconsejan prudencia. California no elimina la falla de San Andrés mostrando sus equipos de emergencia; los fortalece porque sabe que la falla existe. En economía ocurre algo semejante: cuando se exhibe demasiado el escudo y, al mismo tiempo, se reconoce la dependencia del financiamiento externo, el mercado inevitablemente comienza a buscar dónde está la grieta.
El mercado inevitablemente comienza a buscar dónde está la grieta.
Noel Eugenio Breard – Senador Provincial – UCR Corrientes
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